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24 horas para adelgazar
El mejor método para perder peso sin darte cuenta
Hay un proverbio tibetano que dice: Si cada vez que pasas por la fuente dejas una pequeña piedra, con los años habrás convertido el montículo en una montaña.
Sabemos perfectamente que no existen dietas milagrosas, por eso te propongo que cada día hagas unos pequeños cambios en la alimentación y en tu estilo de vida, que al cabo de unos meses te harán perder esos kilos que te sobran, sin apenas darte cuenta.
7:30 a.m.
Tomá un vaso de agua. Por la mañana nos levantamos con la boca “pastosa” y ganas de lavarnos los dientes enseguida. Pensá que llevás entre 6 y 8 horas de sueño sin beber líquidos. Para ayudar a depurar al organismo, nada mejor que beber un vaso de agua en ayunas, te ayudara a eliminar las toxinas acumuladas durante la noche.
7:35 a.m.
Respirá. Apenas te levantes practicá unos ejercicios de respiración abdominal y unos movimientos de yoga para empezar el día. La respiración completa provoca un mayor gasto calórico, porque requiere el movimiento de los músculos abdominales y torácicos. Este pequeño gasto extra no supone nada de forma aislada pero repetido en cada respiración a lo largo del día, te hace “quemar” entre 5 y 10 calorías extras, en cada respiración.
Cuando no hay nada en el estómago, los músculos deben utilizar la grasa de reserva para obtener energía. Una forma de aumentar la combustión de la grasa es correr en ayunas, cuando el día anterior corriste a última hora de la tarde, cenando ligeramente unas piezas de fruta o verdura al vapor. Así te asegurás que el glucógeno muscular se gastó por la noche, y sólo queda recurrir a la movilización de las grasas para que los músculos funcionen.
8:00 a.m.
Desayuno para adelgazar. El desayuno completo es uno de los puntos más importantes en la lucha contra los kilos. No se te ocurra salir sin desayunar. En los estudios realizados con voluntarios, se comprobó que las personas que no desayunan tienen más problemas de peso e ingieren más alimentos ricos en grasa a lo largo del día. Es sólo una cuestión de costumbre, en cuanto empiezas una semana, tu cuerpo se acostumbra y el día que salís corriendo sin desayunar, sientes un hambre feroz que te indica que el cuerpo necesita energía para empezar el día.
8:30 a.m.
Andando al trabajo. Pocas personas pueden presumir de estar a 10 minutos del trabajo, pero aunque haya más distancia de la que puedas hacer caminando, siempre podés andar un poco más de lo que haces habitualmente. Dejá el coche y utiliza el transporte público que suele dejarte a cinco o diez minutos del trabajo y resulta más cívico y económico. Si caminás 10 minutos cada mañana, a una velocidad media de 5 km/h, podés llegar a gastar 45 calorías (para 70 kilos de peso) Puede que te parezca poco, pero a lo largo de un año, supone 9.000 calorías de gasto, que si las duplicás volviendo andando después del trabajo, suponen 18.000 calorías al año, lo que puede hacerte perder entre dos y tres kilos anuales, sin cambiar tu alimentación.
8:55 a.m.
Prohibido el ascensor. Subir las escaleras es una de las formas más sencillas de “quemar” calorías. Pensá que por cada minuto que “pases “del ascensor y subas por las escaleras, consigues perder 18 calorías (para 70 kilos de peso). Si tenés que subir tres pisos hasta tu oficina, unas cinco veces al día , es como si subieras 15 pisos cada día (3 x 5 = 15) lo que equivale a quemar hasta 270 calorías al día, prácticamente lo mismo que si jugás un doble de tenis de 10 minutos. Subir escaleras tiene una ventaja adicional para las personas corredoras, mejora el tono muscular de glúteos y cuádriceps para ganar potencia y velocidad en la carrera.
9:00 a.m.
Sed o Hambre. La mejor manera de hidratarte adecuadamente es tener siempre a mano una botella de agua. Recuerda que si sos deportista, debés beber más de dos litros al día, especialmente en los días calurosos. Muchas personas confunden la sensación de sed con hambre, y picotean constantemente, en vez de beber el agua que está pidiendo el cuerpo para calmarse.
9:15 a.m.
Una fruta siempre a mano. La mayoría de las frutas son ricas en energía, fibra, agua, vitaminas y minerales y pobres en calorías y grasas. Manzanas, peras, duraznos, bananas, uvas, etc., tienen la ventaja de saciar tu apetito rápidamente sin hacerte perder la línea. Si tienes la fruta cerca, es más fácil seguir la recomendación de tomar entre 5 y 7 frutas al día, así podes dominar el fantasma del hambre perdiendo peso sin sufrimiento.
9:30 a.m.
Tomate un té. Abandona el mal hábito de tomar un café tras otro en la oficina, y cambia al té. Hay muchas variedades de té, los que te ayudan a perder grasa son el té rojo que sigue un proceso de fermentación natural y el té verde, más rico en antioxidantes. Estas infusiones, si se toman de forma constante durante varios meses, ayudan a la eliminación de las grasas sobrantes, favorecen la diuresis y la eliminación de toxinas.
10:30 a.m.
Si bebes agua fría, tu sistema digestivo necesita calentar el agua a la temperatura corporal, con lo que podés llegar a quemar hasta 31 calorías más por cada vaso de agua helada.
12:00 p.m.
Puedo comer aperitivos........... Para perder peso, no hace falta pasar hambre, es importante mantener los niveles de glucosa constantes para ocultar al metabolismo que estás intentando perder peso. ¿Cómo? Comiendo cada dos o tres horas, claro, que deben ser alimentos bajos en calorías y con un índice glucémico bajo para evitar un efecto rebote sobre la glucosa. Un almuerzo a media mañana puede ser unas galletitas integrales, o un par de frutas frescas, o un yogur descremado. Así te asegurás mantener el metabolismo en marcha, dispuesto a quemar más calorías.
13:00 p.m.
Llená la botella. En cada viajecito a la canilla, tenés que levantarte de la mesa, recorrer una distancia media de 10 metros, llenar la botella y volver por el camino. Esto te puede hacer quemar unas 12 calorías por vez, por lo que si tenés una botella de agua pequeña, tendrás que ir varias veces por agua, y tu recuento de calorías irá bajando paulatinamente.
13:30 p.m.
Una fruta antes de comer. Hace algunos años se puso de moda la anti-dieta, basada en comer la fruta entre horas y antes de las comidas, porque supuestamente, la fruta engordaba más después de comer. Aunque no está demostrado (pues una caloría de manzana siempre será una caloría de manzana), comer fruta media hora antes de comer te ayuda a regular el apetito y comer menos cantidad, especialmente si elegís una fruta rica en fibra como la manzana. Basta comerse la fruta media hora antes de la comida con uno o dos vasos de agua, así llegas a la comida con menos hambre e ingieres menos cantidad de alimentos.
14:00 p.m.
La comida de casa. A la hora de perder peso, la comida casera es la mejor opción. Si no puedes comer en casa, puedes preparar la comida el día anterior y llevártela al trabajo. Si comes de menú, es difícil controlar la forma de cocinar los alimentos, que puede disparar el número de calorías de cada plato. Además, al preparar la comida, es más fácil elegir alimentos frescos para hacer ensaladas de plato único, variadas y bajas en calorías.
14:30 p.m.
¿Qué tenemos de postre? No hay por qué renunciar al postre para perder peso, sólo hay que saber escoger los postres más ligeros como la fruta de temporada, los sorbetes de fruta natural, las macedonias de fruta sin alcohol o los yogures descremados.
15:00 p.m.
La hora de la siesta. Aunque te parezca mentira, dormir adelgaza. Bastan 30 minutos de siesta para que el organismo descanse y el metabolismo trabaje sin agobios. La ansiedad, el estrés, la falta de sueño, etc. Son un arma de doble filo en cada persona. A las personas delgadas, las hace perder peso, mientras a las personas con tendencia a engordar, las hace ganar kilos de peso. No es la vida tranquila la que engorda, al contrario, los apuros y el estrés te impiden adelgazar.
17:00 p.m.
Comprá con inteligencia. A la hora de perder peso, la compra es uno de los pilares del éxito. Es importante que sigás una lista de alimentos en el supermercado, para evitar comprar por antojo.
17.30 p.m.
Practicá jardinería. No es un nuevo deporte, es la palabra inglesa que sirve para designar la actividad de cuidar el jardín, y es que el hecho de cortar el césped o plantar las flores o recortar la hiedra del jardín, son actividades que te hacen perder entre 150 y 200 calorías por hora.
17:45 p.m.
Un hobby, una caloría. Si vives en un departamento, no puedes cuidar el jardín, pero eso no es una excusa para sentarte a ver la televisión. Puedes hace muchas cosas entretenidas, descubre tu pasión: maquetas, carpintería, restauración de muebles antiguos, pintura, etc. No todo son actividades poco activas, una hora de lijar madera a mano puede llegar a consumir 200 calorías por hora, mientras que ver la televisión sólo gasta 50 calorías por hora.
18:00 p.m.
Tirá el celular. Los celulares e inalámbricos evolucionan con la misma rapidez que nuestra grasa corporal. Si tenés un teléfono fijo, tendrás que desplazarte cada vez que suene entre 7 y 9 veces cada día, a 17 calorías por llamada, puedes llegar a gastar entre 119 y 153 calorías extras cada día. Y si tu vida social es intensa, imaginate cuántas calorías puedes llegar a perder por cada llamada.
18:30 p.m.
Dar cera, pulir cera. ¿Sabés cuántas calorías se gastan limpiando cristales? Unas 300 calorías por hora. ¿A qué ahora no parece una tarea tan desagradecida? Hacer las tareas del hogar también es una actividad física que ayuda a quemar grasa extra, sólo tienes que ver en la tabla cuál es tu ocupación favorita, para ver cuantas calorías consumís.
10 minutos de ...
Lavar platos 27,75 kcal.
Planchar 47,25 kcal.
Pintar la casa 38,25 kcal.
Baldear pisos 49,5 kcal.
Limpiar vidrios 45,75 kcal.
Hacer las camas 42,75 kcal.
19:00 p.m.
Metete en la cocina. Cocinar es una actividad divertida, especialmente si te gusta probar cosas nuevas. Hay muchas formas de preparar los alimentos de forma sana y baja en calorías. Probá la cocina japonesa y el sushi ( pescado con algas), aprende a usar el wok ( sartén oriental para saltear verduras sin grasas) , descubrí las recetas con cereales integrales, investigá con la cocina árabe y ponte al día con la comida mediterránea, algo más que ensalada de lechuga y tomate.
20:00 p.m.
Hacé de cada cena un acontecimiento familiar. Una de las formas más agradables de perder peso es disfrutar de la comida, especialmente cuando la masticas y saboreas cada alimento en particular. Está comprobado que la gente que cena un bocado en el sofá, mirando la televisión, ingiere más calorías que la que cena sentada en familia .Debido a que al mirar la tele, comemos más de prisa y sin controlar las cantidades, por lo que el cerebro no recibe la señal de saciedad que acompaña a una comida. Con el apuro nos olvidamos del placer de comer, recuperarlo es tan fácil como comer sentados a la mesa, al menos dos platos con cubiertos y, muy importante, conversar mientras se come. No sólo disminuirá tu barriga, también lo harán la mala onda en tu familia.
20:30 p.m.
Paseá al perro. O a los niños, o a la abuela; una hora de paseo quema entre 200 y 300 calorías, según el ritmo que impongas. Después de cenar, andar te ayuda a hacer la digestión. Podés correr con tu perro antes de la cena, es una forma divertida de entrenar. Especialmente recomendado para las mujeres que ponen por excusas el miedo a correr solas por el parque. ¿Quién tendría el suficiente valor como para intentar atacarte, cuando llevas a toda una “fiera peluda” para defenderte?
21:00 p.m.
Alquilá una de risa. La risoterapia no sólo te ayuda a eliminar el estrés y a solucionar los problemas, al reír se mueven los músculos de la cara y el abdomen. Si llegas a reír a carcajada limpia puedes movilizar muchos más músculos. Una película divertida, una sesión de chistes con los amigos, o una cena entretenida, puede hacerte perder los rollitos de tu cadera, además de alegar tu vida.
22.00 p.m.
Un poco de salsa, pero no en el plato. Salsa, tango, música disco, hip-hop, funky, etc. Cualquier ritmo que te haga mover las caderas, también te ayuda a perder peso. Nada mejor que bailar para quemar esas calorías y que en tu cintura no se note más salsa que el ritmo sabrosón de la canción del verano. Si no me creés, te diré que la salsa produce un gasto calórico de 420 calorías por hora, y la música disco, 350 calorías. Si escoges un baile lento, sólo quemarás 150 calorías.
23:00 p.m.
Imita a Bridget Jones. ¿La neurosis adelgaza? No, no te asustes, sólo te pido que lleves un diario cada día, para que anotes tu peso, tu plan de entrenamiento, tus comidas y las actividades de cada día. Siempre hay una explicación para ese par de kilos extras que han aparecido en la balanza; puede que hayas olvidado cuantas copas bebiste en la cena con los amigos, o cómo desapareció el pote de helado del congelador, pero en tu diario aparecerá reflejado el “pecado”. Un kilo recién comido, es un kilo fácil de perder, especialmente si corres un poco más al día siguiente. El diario también es útil para detectar problemas de fatiga, retención de fluidos en esos días del mes femenino, o una noche de insomnio. Entenderás mejor a tu organismo si anotás cada día las cosas importantes.
23:30 p.m.
Hablemos de sexo. ¿Sabés cuántas calorías se pueden llegar a gastar al hacer el amor? Estamos hablando de consumir entre 100 y 200 calorías por hora, todo depende de la intensidad, las posturas y el ritmo que tu pareja y vos querrán ponerle al asunto. Está claro que la rutina no quema calorías, pero si esa noche están inspirados y la pasión inunda vuestra vida... el amanecer los sorprenderá con una sonrisa en la cara y la ropa más holgada.
24.00 p.m.
Adelgazar durmiendo. Cuando no dormís suficiente, en el cuerpo se disparan mecanismos de alerta para pasar malas épocas. Uno de estos mecanismos prepara al cuerpo para guardar reservas de grasa extra, así dispones de más energía durante las horas de vigilia. Otro mecanismo te lleva a consumir más alimentos dulces para disponer de glucosa para el cerebro que no duerme. Al no descansar, no sólo impedís la recuperación del cuerpo y del cerebro, también aumentás de peso sin darte cuenta. Si no lo creés, probá a dormir estas vacaciones las horas que te pide el cuerpo, vas a ver cómo no sólo no ganás peso, sino que incluso comés menos cantidad de dulces y grasas.
(Runner's World adaptado por FCmax)
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